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Región de Coquimbo, Chile
Opinión

Pensar la región sin pedir permiso

Una región que se piensa a sí misma deja de esperar que la piensen desde lejos.

Equipo Círculo Norte · 2 min de lectura
Embalse Puclaro, Valle del Elqui

Una región que se piensa a sí misma deja de esperar que la piensen desde lejos.

Durante demasiado tiempo, en Chile hemos aprendido a mirar el territorio desde el centro. Las decisiones se toman lejos, las prioridades se definen lejos y muchas veces hasta las preguntas que debemos hacernos parecen venir de lejos. Santiago observa las regiones, las diagnostica, las clasifica y, de vez en cuando, descubre que también existen.

Pero una región no es solamente un territorio que administrar. Es una comunidad que piensa, que crea, que debate y que tiene derecho a imaginar su propio futuro.

Pensar la Región de Coquimbo desde acá no significa encerrarnos en nosotros mismos. Todo lo contrario. Significa tener la capacidad de conversar con Chile desde una posición propia. No queremos dejar de mirar al país: queremos que el país también aprenda a mirarse desde sus territorios.

Hay una diferencia profunda entre descentralizar recursos y descentralizar capacidades. Una región verdaderamente descentralizada no solamente administra presupuestos o ejecuta políticas diseñadas en otra parte. También produce conocimiento, construye propuestas, debate sus prioridades y participa en la definición del proyecto de país.

Eso requiere algo más que instituciones. Requiere confianza en nosotros mismos.

Tenemos universidades, organizaciones sociales, trabajadores públicos, dirigentes vecinales, sindicatos, artistas, emprendedores, comunidades, profesionales y generaciones jóvenes que conocen el territorio desde la experiencia cotidiana. Hay conocimiento acumulado en nuestros barrios, en nuestros valles, en nuestras ciudades y localidades. Muchas veces ese conocimiento simplemente no llega a los espacios donde se toman las decisiones.

Por eso necesitamos recuperar una idea sencilla pero profundamente política: tenemos derecho a pensar desde acá.

Pensar la región sin pedir permiso no significa negar otras miradas. Significa dejar de asumir que la mirada central es siempre la mirada correcta. Significa discutir nuestras propias contradicciones, reconocer nuestras desigualdades y también atrevernos a imaginar soluciones que respondan a nuestra realidad.

En Círculo Norte queremos reivindicar precisamente ese espacio de encuentro. Un círculo donde las ideas puedan encontrarse, confrontarse y transformarse; un espacio donde el territorio no sea solamente el lugar desde donde hablamos, sino también el lugar desde donde pensamos.

Y nuestro norte no puede ser solamente crecer. Tiene que ser preguntarnos para qué, para quiénes y hacia dónde queremos crecer.

Porque una región que espera permanentemente que otros decidan por ella termina acostumbrándose a la dependencia.

Una región que se piensa, debate y organiza empieza a construir autonomía.

Y quizás el verdadero desafío de la descentralización sea justamente ese: que dejemos de pedir permiso para imaginar el territorio que queremos.

Desde el norte, también se piensa Chile.

Las columnas de opinión son responsabilidad de sus autores y no representan necesariamente la línea editorial de Círculo Norte.

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